LAS ISLAS INVITADAS
El tiempo es una llanura
y mi memoria un caballo,
jinete suyo yo voy
a oscuras por ese campo
sin detenerme en recuerdos
fugaces como relámpagos.
Mi caminar por el tiempo
tan sólo tiene un descanso
en el año de tu muerte
—isla de luto y de llanto—.
Plaza de mármoles fríos
y luna yerta. Me paro,
deteniendo mi memoria
desbocada, con espanto.
Junto al ciprés de tu sueño,
para verte, descabalgo.
No son recuerdos, que es vida,
verdadero el diálogo
que contigo tengo, madre,
cuando aquí nos encontramos.
Buscaba poesía en mis estanterías hace un par de semanas y encontré a Manuel Altolaguirre. En este libro, Las islas invitadas, podemos leer ciento treinta y siete poemas divididos en trece títulos que pertenecen, en su mayoría, a la primera época poética del autor. Os invito a que leáis a este poeta que no siempre ha gozado de la relevancia que se merece.




